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Maldigo,
con
la más rotunda de las maldiciones a quienes abandonan a sus
animales de compañía. Les deseo que un día sean ellos
abandonados. Por egoístas despreciables. Por posponer a un ser
vivo, dependiente, amable en estricto sentido, generoso y fiel. Por
enseñar a su prole a maltratar a quien se debe proteger. Por
rescindir una relación cuando les parece conveniente. Por hijos de
la gran puta. Con perdón.
Antonio
Gala
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